Arthur Fils bajó de la cancha en Barcelona el domingo, empapado y sonriente, tras haber saltado a la piscina con los recogepelotas. «Tan pronto como gané, lo primero que me dijeron fue: ‘¡Está bien, ahora vamos a la piscina!’ Lo pasamos genial, hay que saber saborear estos momentos». Fue el primer título que ganaba en dieciocho meses. Pero se sintió como algo más que eso.
Arthur Fils: De Miami a Barcelona, un título que marca su regreso

